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Tiene 10 años y hace manicuría para pagar la cirugía de su hermano: “Los haters son gente sin amor”

Gabriel Aarón coloca uñas para recaudar el dinero necesario. Aunque fue víctima de ciberbullying, persigue su sueño: “Cada uno tiene derecho a ser lo que quiera”.

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Gabriel Aarón se propuso ayudar a su hermano. Tiene 10 años y coloca uñas postizas para juntar el dinero que Bryan, de 5, necesita para hacerse tres cirugías porque tiene una hernia testicular. Su trabajo es reconocido y elogiado por muchas personas, pero sufre la burla y el destrato de muchos usuarios.

A medida que su interés fue creciendo, los seguidores fueron aumentando y llegaron los detractores. En las redes sociales se le suele decir “haters” a aquellos que viven de criticar a los demás por hacer las cosas que les gustan. Gabriel, lamentablemente, tiene muchos.

“Que haga otras cosas antes de que se haga gay”, “Hay que enseñarle a los niños que hay cosas de mujer y cosas de hombre para que no se desvíen”, “¡¿Cómo?! ¡Si es un niño y es varón!”, “¿Soy la única a la que no le gusta ver hacer las uñas a un varoncito?”, son algunos de los comentarios que recibe a diario. El nene es víctima de ciberbullying homofóbico por su trabajo: la manicuría.

El sueño de trabajar de lo que ama, la lucha contra el ciberbullying y su pasión por la manicura

En diálogo con TN, Gabriel contó que aprendió a hacer las uñas mirando a su mamá cuando era muy chico, y que hoy sabe “todo tipo de diseños y varias técnicas”. Aunque dice que nunca dejó que los comentarios lo lastimaran, reconoce: “Al principio me puso muy triste”.

Incluso, llegó a publicar una carta en la que contó cómo sufría las críticas: “El aplicar uñas no significa que sea homosexual, y si lo soy no tiene nada que ver que ponga uñas. Toda la gente tiene derecho a ser lo que quiera ser”.

En otra oportunidad, reveló que en su escuela había compañeros a los que le hacían bullying por su orientación sexual: “Tenía compañeros homosexuales y no los trataban bien. Es triste que otras personas se sientan mal por culpa de adultos”.

Pero Gabriel tiene un objetivo firme y sus convicciones fuertes: desde los 8 años que sueña con trabajar de lo que ama y hace más de dos que lo logró. “Nunca voy a dejar que las críticas me hagan abandonar mi sueño. Quiero ser muy bueno y ayudar a más niños a que aprendan”.

Con más madurez que aquellos que lo critican, Gabriel no habla mal de sus “haters”: “Me da tristeza que tal vez ellos no tuvieron el amor y apoyo de sus mamás. La mía es mi fan número 1, me dice que no les tengo que hacer caso y que ella siempre estará para mí. Eso me hace sentir seguro y feliz”.

Las operaciones de su hermano y la posibilidad de perder la casa

Blanca Guzmán, la mamá de Gabriel Aarón, habló con TN sobre las tres operaciones que tiene que realizarse su hijo de cinco años, dice que pensaban que habían juntado la plata pero que después “el doctor les dio otro costo”.

Igualmente, esta semana viajaron desde Laredo, México, hacia Monterrey a realizar las primeras operaciones que pagaron con la plata recaudada entre ella y Gabriel con su trabajo de manicuría.

Sin embargo y más allá de que las primeras operaciones fueron exitosas, llegó una mala noticia: la casa que están alquilando tiene un comprador y tendrán que irse de ahí.

En su Facebook, contó cómo vive la situación: “Realmente me siento sin salida, porque no voy a poder seguir con lo que amo ya que la casa en la que estamos la va a comprar un hombre que tiene el dinero en mano y yo no tengo para pagarla completa”.

“Amo mi trabajo, les prometo que voy luchar hasta el ultimo día para salvarla, estaré trabajando día y noche en los dos meses que nos dan. Es muy difícil esto, una tras otra. Me estoy quedando sin fuerzas”, escribió.

Con la felicidad de que hayan salido con éxito las operaciones de su hermano, Gabriel no baja los brazos: “Saldremos adelante mami, porque sos una guerrera. Yo voy trabajar a tu lado”, le escribió.

Ahora, Blanca y sus cuatro hijos -de 18, 13, 10 y 5- tienen dos meses para juntar el dinero y quedarse en su casa de Laredo, donde Gabriel y su mamá trabajan haciendo las uñas.

Pase lo que pase, Gabriel tiene una sola cosa clara: “Me enfoco en lo bonito que me dicen las personas, esa es mi motivación, mi inspiración y me mantiene feliz”.

Fuente: TN

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