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Elecciones 2019

Ojalá me equivoque y el futuro sea diferente al que predije antes de las PASO

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El solo anuncio de las políticas que quiere aplicar Alberto Fernández provocará una fuerte corrida cambiaria; el objetivo es que ésta se produzca entre las PASO y octubre, de tal forma que el Gobierno termine con una fuerte devaluación y el consecuente deterioro adicional de los salarios reales y las jubilaciones

Seis meses antes de la elección del 14 de mayo de 1989, en la que el doctor Carlos Menem resultó electo Presidente, pronuncié un discurso en la Cámara de Diputados. En esa oportunidad describí lo que podía llegar a ocurrir en la transición política que se iba a dar al año siguiente. Quienes quieran leerlo, lo encontrarán en las páginas 86 a 89 de mi libro «Economía en tiempos de crisis». También sugiero leer el prólogo de ese libro.
Lamentablemente, como explico en el artículo titulado «Por qué me atacan Brodersohn y Jesús Rodríguez», publicado en Clarín el 21 de marzo de 1989 y reproducido en las páginas 91 a 95 del mismo libro, algunos miembros del gobierno del Dr. Alfonsín inventaron que yo había pedido al Banco Mundial que suspendiera el envío de fondos y era responsable de la corrida cambiaria que se desató a partir de marzo de ese año. Lamentablemente ese invento está siendo utilizado estos días, por muchos comunicadores sociales, para argumentar que Alberto Fernández y sus colaboradores, están haciendo lo mismo que yo habría hecho antes de las elecciones del 14 de mayo de 1989.
Obviamente, quienes hacen esta comparación, desconocen totalmente las circunstancias que se vivían en aquella época, muy diferentes a las que se están viviendo ahora y, sobre todo, desconocen cuál era mi discurso de entonces, completamente opuesto al que Alberto Fernández y sus colaboradores vienen haciendo desde su nominación como candidato del Frente de Todos.
Pero para no hacer de este post un simple racconto histórico, me permito reiterar el pronóstico que hice el 31 de julio pasado sobre lo que podría ocurrir si resulta elegido el binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner. Como sostengo en el título de este post, espero que mi pronóstico resulte equivocado.
¿Y si gana la fórmula Fernández-Kirchner?
Un futuro gobierno kichnerista, si accede al poder, impulsará un gran cambio en materia de política exterior y de política comercial externa. En política exterior, reemplazará la relación privilegiada con los Estados Unidos, Europa y la América Latina no bolivariana, por la búsqueda de apoyo político, comercial y financiero en Rusia y en China.
Consecuente con esta política exterior, en materia de política comercial externa se abandonará la idea de abrir la economía e integrarla a la economía global. Esto es lo que pregonan los denominados «economistas mercado internistas» y los industriales que siempre demandan proteccionismo frente a la competencia de las importaciones (de los que Ignacio de Mendiguren es el mejor símbolo),
Aumentos diferenciados en los aranceles de importación, mayores restricciones cuantitativas a las importaciones, aumento de las retenciones agropecuarias, mineras y energéticas e, incluso, restricciones cuantitativas a las exportaciones, pasarán a ser instrumentos de política económica habituales y muy importantes. Junto a los controles de precios y de cambios y los congelamientos de tarifas, las restricciones al comercio pretenderán controlar a la vez el aumento de los precios y la balanza comercial externa, dos frentes en los que las políticas enderezadas a promover el aumento del consumo interno, seguramente van a encontrar severas complicaciones.
En segundo lugar, se abandonaría la política de estabilización del programa negociado con el FMI que se basa en la restricción monetaria y el ajuste fiscal, para impulsar el consumo interno mediante una recomposición de los ingresos de los trabajadores y de los jubilados. En esta materia se notan grandes coincidencias con las propuestas de Roberto Lavagna.
Dado que el solo anuncio de esta política provocará una fuerte corrida cambiaria, las declaraciones más recientes de Alberto Fernández apuntan a que la corrida se produzca entre las PASO y la primera vuelta de octubre, de tal forma que el gobierno de Macri termine con una fuerte devaluación y el consecuente deterioro adicional de los salarios reales y las jubilaciones. Si no fuera así, no se entendería que hable a la vez de aumentos adicionales de salarios y jubilaciones y de fuerte devaluación. Cualquier iniciado en economía sabe que es imposible conseguir ambos efectos simultáneamente: las fuertes devaluaciones siempre provocan caídas de los ingresos reales de los trabajadores y jubilados.
Los kirchneristas querrían que al momento del cambio de gobierno el precio del dólar sea mucho más alto que el actual y que la caída de los salarios, de las jubilaciones y del consumo, en términos reales, sea bastante mayor a la que ya se ha producido como consecuencia de las fuertes devaluaciones ocurridas desde mayo de 2018 hasta abril de 2019. Sólo así, podrían luego decir que lograrán una recuperación del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, echando mano, sin complejos, a los controles de cambio para evitar que las devaluaciones continúen.
Si la corrida no se produce antes de las elecciones y el gobierno logra mantener el tipo de cambio entre 45 y 50 pesos, la probabilidad de un triunfo de la fórmula Alberto Fernández – Cristina Kirchner disminuye, pero si llegaran a ganar la elección, no tendrían otra alternativa que enfrentar la corrida como primer paso de su gobierno y echarle la culpa de la fuerte devaluación inicial a la herencia del gobierno anterior. Por supuesto, en ese caso iniciarían el gobierno provocando una caída adicional del salario real, de las jubilaciones y del consumo, tal como ocurrió con el gobierno de Eduardo Duhalde a partir de enero de 2002. Pero los kirchneristas confían que, en ese caso, podrán convencer a la gente que se trata de la consecuencia ineludible de la política del gobierno de Macri, tal como Duhalde logró asignarle la responsabilidad al gobierno de De La Rúa.
Las declaraciones de Alberto Fernández afirmando que se podrán financiar los aumentos de jubilaciones y otros beneficios sociales con los recursos que ahora el Banco Central destina a pagar los intereses de las LELIQs deben ser interpretados en el sentido de que su gobierno no piensa financiar el déficit fiscal con endeudamiento, sino que recurrirá lisa y llanamente a la emisión monetaria.
Las LELIQs, como las LECAPs y las LETES son formas alternativas que el gobierno utiliza para financiar el déficit fiscal sin emisión monetaria. En principio, si no hubiera un problema de stock, el financiamiento monetario del déficit provocaría una inflación acotada que se puede estimar en el cociente entre el déficit fiscal y la base monetaria.
Pero la existencia de un stock inicial de LELIQs, LECAPs y LETES plantea un riesgo inflacionario mucho más serio. Si no se desea seguir pagando las tasas de interés que demanden los tenedores de estos títulos para proceder a su renovación, la única alternativa será pagarlas con emisión monetaria y utilizar la explosión inflacionaria subsecuente como mecanismo «licuador» de todas las deudas en pesos tanto del sector público como del sector privado.
Para el caso de las LETES, como para el caso de los depósitos en dólares en el sistema bancario, el mecanismo «licuador» operaría previa decisión de pagar en pesos, al tipo de cambio oficial (luego de aplicar controles de cambio), las obligaciones en dólares bajo ley argentina. Por supuesto que todo este proceso se daría como respuesta a la corrida cambiaria inicial y se trataría de responsabilizar de su emergencia a las políticas de endeudamiento del gobierno de Macri.
Quienes piensan en este tipo de «solución» inicial al problema del endeudamiento público, estiman que luego de la explosión inflacionaria será posible evitar que ella se transforme en hiperinflación descontrolada. Para ello se piensa recurrir a congelamiento de tarifas, controles de cambio y controles de precios. Los controles de cambio aparecerán en forma simultánea a la decisión de pagar en pesos las LETES y depósitos en dólares y generarán, de inmediato un mercado paralelo para el dólar que inicialmente estará muy alejado de la cotización oficial.
La expectativa con la que se manejan es la del proceso de estabilización y reactivación que consiguió Lavagna a partir del segundo semestre de 2002, luego de la explosión devaluatoria e inflacionarias provocada por la pesificación compulsiva de enero de aquel año.
Esta expectativa es totalmente infundada. En 2002 la economía venía de un periodo previo de 10 años sin inflación, no existía indexación y la economía, si bien en estado de fuerte recesión, estaba muy bien capitalizada y contaba con capacidad instalada abundante en los sectores claves de la economía. El default de las deudas internas y externas eliminó por completo el déficit fiscal, porque a lo largo de los 10 años de estabilidad, el déficit primario había sido cero. El déficit primario cero que se espera lograr en 2019 es el resultado de un ajuste fiscal que el kirchnerismo promete revertir.
Además, los términos del intercambio externo se tornaron francamente favorables a partir del segundo semestre de 2002. A partir de ese momento, el dólar comenzó a perder valor frente a todas las monedas del mundo, revirtiendo una tendencia inversa iniciada en 1999 y que había sido la principal causa de la recesión del final del gobierno de Menem y de los dos años del gobierno de De la Rúa. Nada parecido es esperable ahora en relación a la economía global.
Mi pronóstico es que las políticas que pueden deducirse de las declaraciones de Alberto Fernández llevarían al país a la hiperinflación. No tengo ninguna base para predecir cuales serían las consecuencias políticas, pero no es descartable que en tales circunstancias el kirchnerismo responsabilice a Alberto Fernández del descalabro, alegando que aplicó políticas neoliberales, y promueva su renuncia para que asuma la presidencia Cristina Kirchner con un ministro de Economía de la escuela de Kicillof.
[Artículo publicado originalmente en el blog del autor]
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Elecciones 2019

La Justicia frenó un subsidio del Gobierno para desocupados al considerar que tiene fines electorales

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Son 5.000 pesos para quienes no tienen ingresos. La jueza Servini aceptó un planteo del Frente de Todos y dispuso que se puede pagar después de los comicios del 27 de octubre

La jueza electoral nacional, María Servini, le ordenó hoy al Gobierno nacional de Mauricio Macri que no pague un subsidio de cinco mil pesos para desocupados antes de las elecciones del próximo 27 de octubre para “evitar cualquier situación que pudiera atentar contra el derecho a elegir libremente”.
La magistrada hizo lugar a una medida cautelar que presentó el Frente de Todos, que lleva la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, tras una publicación periodística que dio cuenta de que el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, a cargo de Dante Sica, había dictado la Resolución n° 1177 por la cual se iba a pagar un subsidio de cinco mil pesos para las personas que no tuvieran ningún otro ingreso. Se calculó que eran 114 mil personas.
El peronismo sostuvo que la medida violaba el artículo 139 del Código Electoral de la Nación que establece una pena de uno a tres años para quien “compeliere a un elector a votar de manera determinada”. Además señalaron que la decisión no fue publicada en el Boletín Oficial y “que existen testimonios de intendentes y dirigentes que confirmaron que el beneficio creado fue prometido a los votantes a cambio de apoyar a los ejecutivos que lo conceden y se han remitido planillas con datos personales de los futuros posibles beneficiarios”.
También señalaron los apoderados que presentaron la denuncia, Jorge Landau y Gerónimo Ustarroz, que el Gobierno tiene un listado armado con los distritos y los montos en los que se entregará el subsidio: “Más de una cuarta parte irá a Lomas de Zamora, con 153 millones de pesos para el pago de unos 30.000 subsidios. El Partido de San Martín es el segundo en importancia con 62 millones presupuestados para 12 mil planes… y otros distritos destacados son la provincia de Chaco con 37 millones de pesos y 7 mil subsidios; Formosa, con 34 millones para 6.800; Rosario, con 30 millones y 6 mil; Santa Fe ($28 millones y 5.600); Mar del Plata ($27 millones y 5.400); Corrientes (26 millones y 5.300): También fueron asignados recursos para La Plata, San Juan, Viedma, Neuquén, Entre Ríos, La Matanza, Catamarca y hasta la Capital Federal, con un monto de 10 millones para el pago de 2.000 subsidios».
El fiscal electoral, Jorge Di Lello, avaló el planteo del Frente de Todos y pidió que el subsidio no se pague porque induce al voto. “El Código Nacional Electoral establecía un plazo de veda en la administración, con el fin de que la estructura pública, integrada en este caso por el Ministerio de la Producción, pueda actuar en forma deliberada cautivando al electorado con la entrega de sumas de dinero como subsidios”, señaló.
La jueza Servini explicó que el subsidio tenía como fecha tope de cobro el 8 de noviembre y que esto tenía “el posible objeto de ‘condicionar’ a algunos electores, a través de la ayuda social legalmente ordenada, la que se otorgaría a cambio de apoyar al actual gobierno nacional”.
“Esta situación podría redundar en una posible vulneración de los derechos políticos de ciudadanos que sufren una injusta postergación en nuestro país, en razón de que se podría atentar contra el derecho a elegir libremente a las Autoridades que deberán regir los destinos del país en los próximos años; es decir, se verían obligados a votar a cambio de mantener una ayuda social”, agregó la magistrada.
“En base a lo expuesto y a los efectos de garantizar una mayor certidumbre a la totalidad de las agrupaciones que compitan en las elecciones del próximo 27 de octubre, con el fin de evitar cualquier situación que pudiera atentar contra el derecho a elegir libremente, corresponde disponer, en forma previa a la sustanciación de este proceso, una orden de restricción al Sr. Ministro de Producción y Trabajo de la Nación, Sr. Dante Sica”, resolvió Servini.
La medida implica que el Gobierno deberá abstenerse de “disponer de los fondos” del subsidio “hasta pasadas las elecciones generales previstas para el día 27 de octubre próximo”. El gobierno nacional tiene la posibilidad de apelar la decisión para que sea revocada por la Cámara Nacional Electoral y así pagar el subsidio antes de las elecciones.
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Elecciones 2019

María Eugenia Vidal admitió que tiene «diferencias» con Marcos Peña

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La gobernadora bonaerense dijo que su relación con el jefe de Gabinete es «de trabajo, con roles distintos».

A menos de tres semanas para que se desarrollen las elecciones generales, en la recta final de la campaña, María Eugenia Vidal reconoció que tiene «diferencias» con Marcos Peña. «La relación es de trabajo y en un contexto de campaña, con roles distintos», dijo la gobernadora bonaerense sobre su vínculo con el jefe de gabinete.
Consultada sobre posibles fricciones en la estrategia electoral entre Nación y Provincia y del debate sobre el desdoblamiento de elecciones en territorio bonaerense, que finalmente no se implementó, Vidal dijo que se trata de «discusiones distintas».
La mandataria provincial explicó que «hay tres campañas distintas: la Provincia, la Ciudad y la Nación», y que «está bien» que se así porque «son diferentes». «En Provincia no hay balotaje. Uno cuando elige para gobernador elige obras, trabajo, educación, salud. A nivel nacional Mauricio Macri tendrá que discutir cómo saca la Argentina adelante. Compartimos las marchas, estuvimos en Junín, Bahía Blanca, en Florencio Varela con el Metrobus…», indicó.
En referencia a la relación con Peña, aclaró que siguen trabajando y haciendo cosas juntos «pero en roles distintos». «Por supuesto que tenemos diferencias y está bien que así sea, porque no somos un partido homogéneo», afirmó, en diálogo con radio La Red.
Reconoció que el impacto de la crisis económica y la devaluación pesaron en su derrota en las PASO, en las que se vio involucrada en el «efecto arrastre» al ser unificadas con Nación. «La economía fue difícil. Muchos perdieron o tienen miedo de perder el trabajo. Está la dificultad de llegar a fin de mes. Lo que les digo a los bonaerenses es que dimos la pelea contra los mafiosos, hicimos obras y de la misma manera les digo que resolveremos el tema económico», aseguró.
A pesar de la amplia diferencia que su rival del Frente de Todos Axel Kicillof le sacó en las primarias se mostró esperanzada en dar vuelta la elección: dijo que «lo único imposible es lo que no se intenta» y que le «gusta la pelea difícil». Consideró igualmente que en el caso de perder «la transición será será ordenada, como corresponde» y que no le importan los cargos. «En ese caso seguiré recorriendo los barrios, como lo hago hace 16 años», prometió.

 
Por último, criticó a su rival, que cuestionó su gestión al acusarla de aumentar la deuda en la Provincia. «La deuda de la provincia no la decide el gobernador, sino que la vota la Legislatura con una mayoría especial que nosotros nunca tuvimos. Como ocultaron los datos de pobreza, también ocultaron las deudas… el nivel de deuda es similar al que dejó la gestión anterior», aseguró.

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Elecciones 2019

Macri en Junín: «No voy a aflojar, claro que se puede»

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El presidente participó del segundo de los 30 actos de campaña que programó su equipo antes de las elecciones del 27 de octubre. Lo acompañó la gobernadora María Eugenia Vidal.

«Ya me pasó el 24 de agosto cuando me sorprendieron al salir a la calle para darme fuerzas», dijo Mauricio Macri esta tarde en Junín, en el marco de la «Marcha del Sí se puede», en el segundo de los actos programados durante el último tramo de la campaña electoral de cara al 27 de octubre.
Junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y elintendente, Pablo Petrecca, el candidato de Juntos por el Cambio dijo que «esta marcha que comenzó el sábado» en Barrancas de Belgrano «es hombro a hombro entre todos aquellos que no nos resignamos».

«Estamos acá para dar la batalla por nuestro futuro», dijo Macri ante sus seguidores en la Plaza Fuente del Milenio.

«Nos une pensar que otro futuro es posible. Decirle no a la impunidad y que sea la misma ley para todos», siguió Macri quién volvió a reconocer que «sé que el mayor peso de este último año y medio cayó sobre la clase media».
En esa línea, agregó: «Los escuché, entendí y tomé nota. Ahora viene algo distinto. Viene el crecimiento, el trabajao, la mejora del salario, porque el esfuerzo que hicieron todo este tiempo no fue en vano».
«Estamos mucho mejor parados para encarar el crecimiento. Queremos que nos digan la realidad sin maquillaje para poder cambiarla».
«No voy a aflojar. Este Estoy loco de amor por lo que estamos haciendo», dijo y aseguró que «se puede dar vuelta» la elección, para lo cual pidió convencer «a más amigos y familiares para que se sumen y sean parte».
En otro tramo de su discurso, mientras quienes lo escuchaban lo alentaban cantando «borom bom bom, borom bom bom, para Mauricio la reelección», Macri confesó en tono irónico que ese es el «cantito» que más le gusta, por que a veces le parece escuchar «para Mauricio la Selección». 
En tanto, Vidal dijo que «somos millones que nos vamos a encontrar el 27 de octubre para decir ‘Sí,  se puede’, porque con Mauricio como desde el primer día seguimos escuchando. Hay cosas por corregir y sabemos que se hace con diálogo, con el encuentro de todos, no creyendo que cada uno es dueño de la verdad. Sabemos que podemos ser mejores, nos merecemos más, no nos resignemos».
La «Marcha del Sí se puede» seguirá este martes por Río Primero, en la provincia de Córdoba. El miércoles 2 de octubre pasará por las localidades de Esperanza, Rafaela, Humboldt y Nuevo Torino, en Santa Fe.
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