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Política

FMI: Alberto pedirá a Trump ayuda para acuerdo tipo 2003

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Se le pedirá al presidente de EE.UU., siguiendo su promesa, que presione al directorio del organismo para que se avale un plan de pagos, evitando el actual stand by y un facilidades extendidas.

Alberto Fernández y los futuros funcionarios que manejarán la renegociación de la deuda externa argentina ya saben que le pedirán a Donald Trump: que los ayude a que el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) avale la propuesta que, una vez asumido el próximo Gobierno, se le hará formalmente al organismo financiero y que excluye tanto la continuidad del stand by vigente como la alternativa de un facilidades extendidas. Lo que Alberto Fernández tiene en mente es un acuerdo similar al que en 2003 Néstor Kirchner y las autoridades del FMI negociaron duramente a poco de acceder el nuevo Gobierno al poder, y que derivó en un plan de pagos, sin imposiciones ni condicionalidades de parte del organismo que en ese momento manejaba el alemán Horst Köhler.
La estrategia remozada desde el albertismo es repetir la experiencia, no sólo en las características económicas del acuerdo, sino en las circunstancias de su negociación; y repitiendo el mismo padrinazgo: el apoyo del presidente de los Estados Unidos ante el irreductible board del organismo. El propio Alberto Fernández recordaba que en aquel 2003, como jefe de Gabinete del primer kirchnerismo, fue testigo del encuentro de septiembre de ese año en Nueva York, entre Néstor Kirchner y George W. Bush. El presidente de los Estados Unidos visitó al argentino en el hotel donde se hospedaba, y le ofreció su ayuda para resolver los problemas de deuda que mostraba la Argentina de esos años, caída en 2001 en default y comenzando a abrir las ventanas para una negociación futura con privados y organismos financieros internacionales. En aquel día de 2003, Bush le abrió sus contactos a Kirchner, lo que luego derivó en una presión del secretario de Tesoro norteamericano, John Snow sobre Köhler, para que la propuesta de la argentina sea escuchada y, luego, aprobada. La firma del acuerdo se dio un mes después, el 20 de octubre, y se basó en un plan de pagos de 36 meses a cumplir entre 2004 y 2006.
Fernández busca ahora que la historia, en parte, se repita. El albertismo quiere tomarse de la frase que Trump le dejó vía telefónica al nuevo presidente el viernes de la semana pasada, cuando el jefe de Estado norteamericano le afirmó al argentino que “he instruido al FMI para trabajar con usted. No dude en llamarme”. Saben los futuros funcionarios que manejarán la negociación sobre la deuda, que Trump no tendría problemas en presionar al organismo para que este acepte términos exógenos a sus estatutos. De hecho, el presidente norteamericano lo hizo con Mauricio Macri en abril de este año, al aceptar el pedido del argentino para que el FMI acepte que se liberen fondos del préstamo del Fondo vigente para contener el dólar, algo que, por otro lado, en su momento Fernández criticó abiertamente. Pero ahora, con un nuevo escenario político, económico y financiero por delante, la idea de los asesores albertistas es aprovechar la promesa de Trump para que se presione para aprobar la propuesta de pagos que se le presentará al FMI. La oportunidad para hablar del tema de manera directa será cuando luego de la asunción del 10 de diciembre, Alberto Fernández viaje a Estados Unidos en su primera gira presidencial por ese país. Sólo resta la invitación formal de Trump para terminar de diseñar una gira que ya tiene, como adelantó este diario, dos paradas casi cerradas: Nueva York y Houston. El primer destino, para hablar con los acreedores privados. El segundo, para convencer a los petroleros de todo el mundo de las bondades de confiar en la futura propuesta para desarrollar el proyecto de Vaca Muerta.
Para el FMI, la intención de Fernández de negociar un plan de pagos por fuera de stand by vigente, y sin recurrir a la discusión de un facilidades extendidas, no es una novedad. Fue expuesta por el propio presidente electo cuando aún era candidato al director gerente para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, el 27 de junio pasado. Ese día, luego de criticar abiertamente el permiso que el Fondo le había dado a Macri para que utilice parte de los dólares del FMI para contener (fallidamente) la escapada del dólar, el exjefe de Gabinete recordó su experiencia negociadora en 2003 con Horst Köhler, cuando el alemán vino personalmente a Buenos Aires a discutir con Néstor Kirchner, Alberto Fernández y el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna las condiciones de un nuevo acuerdo para poner en caja el default generalizado de diciembre de 2001. Fernández recordó aquella tarde que como jefe de Gabinete le garantizó a Köhler que el Gobierno de Néstor Kirchner garantizaría cinco años de superávit fiscal, lo que luego se cumplió. Ese día le dejó además una frase al visitante: “Nuestro problema no es cumplir, lo que se lo garantizo con nuestra historia, sino que nos dejen cumplir”.
Se pasó luego a revisar los primeros movimientos en caso de vencer Fernández en las próximas elecciones. El candidato habló del “poco dinero” que quedará “en diciembre en las reservas”, y la necesidad de cumplir con los pagos comprometidos para 2020 “sin que ustedes nos presten más plata y sin la posibilidad de recurrir al mercado, y con gran parte del stand by utilizado para financiar corridas y un dólar electoral”. Mencionó que se recibirá el Gobierno “en recesión y sin crecimiento”, con lo que la prioridad “será cambiar esta tendencia” lo que “no se podrá cumplir con este plan”, pero que un eventual Gobierno bajo su mandato “está dispuesto a negociar un acuerdo sólido de largo plazo donde se respete el superávit fiscal y comercial y haya una actitud proactiva de los dos lados”. Luego de más de una hora de conversación, aquel encuentro con Werner terminó con una frase amistosa de parte del visitante: “Me voy mucho más tranquilo”.
Werner volverá en horas a reunirse con un alto representante del presidente electo. El viernes, en la universidad de Miami, el funcionario del FMI compartirá cartel en un seminario con Guillermo Nielsen. Probablemente, el futuro del acuerdo entre el organismo y la Argentina comience a tomar forma.
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Política

Miguel Lifschitz le cierra la puerta a una alianza entre el socialismo y el PRO

El presidente de la Cámara de Diputados está convencido de que llegarán a un acuerdo con los radicales y aseguró que su partido no comparte el modelo de sociedad de Cambiemos. También dijo que Perotti puede contar con él si quiere reformar la Constitución.

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Miguel Lifschitz no anduvo con vueltas y descartó de plano una alianza electoral con el PRO, a pesar de que los radicales anunciaron su intención de acercarse a Juntos por el Cambio para intentar derrotar al peronismo en Santa Fe y a nivel nacional.
“El proyecto que llevó adelante Cambiemos tenía una visión política y económica que no compartimos en absoluto. Nosotros fuimos oposición durante su gobierno”, insistió el presidente de la Cámara de Diputados en una entrevista con Aire de Santa Fe.

Lifschitz planteó que el socialismo no comparte la idea de sociedad con el PRO. “Nosotros hemos sido muy críticos de la grieta, que es muy negativa para la Argentina e impide el avance del país y la solución de los problemas estructurales. Y no queremos traer la grieta a Santa Fe”, aseguró en diálogo con José Curiotto en el programa “Ahora Vengo”.

La relación con los radicales es clave para el tablero electoral de Santa Fe. El exgobernador reconoció que hay debates en el seno del Frente Progresista para darle mayor competitividad electoral. “Es cierto que hay discusiones y distintas posiciones en el frente pero no tengo dudas de que vamos a llegar a una síntesis y a un acuerdo. Con el radicalismo tenemos un trabajo en común de más de 25 años y gobernamos las principales ciudades de la provincia”, recordó.

Lifschitz también consideró «extrema» la interpretación de que el comunicado de los radicales implica que se van con el PRO. Para el exgobernador el desafío es sumar volumen político y competitividad electoral sin perder identidad y sin defraudar a los electores. “El Frente Progresista es un espacio que interpreta las expectativas y aspiraciones de un sector importante de Santa Fe y debemos ser fieles a una historia de 25 años de políticas comunes”, insistió. La reforma de la Constitución Ante las versiones de que el gobierno de Omar Perotti intentará avanzar con un proyecto de reforma constitucional, Lifschitz coincidió en que es necesario abordar el tema. “Yo estoy siempre predispuesto y nosotros trabajamos durante dos años para avanzar en la reforma de la Constitución en Santa Fe. También como intendente de Rosario insistí en la necesidad de promover la autonomía de los municipios”, recordó. El presidente de la Cámara de Diputados, donde el Frente Progresista es mayoría, destacó que es un tema que “hay que poner arriba de la mesa” y construir acuerdos porque es estratégico para Santa Fe.

Fuente: Aire de Santa Fe

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Política

Alberto Fernández incluyó el proyecto para suspender las PASO en el temario de sesiones extraordinarias

Es un gesto hacia los gobernadores que le piden cancelar estos comicios. El kirchnerismo se opone ante la necesidad de dar publicidad a sus candidatos.

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El presidente Alberto Fernández incluyó en el temario de sesiones extraordinarias del Congreso Nacional el proyecto para suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) previstas para agosto.

El pedido tomó fuerza desde fines del año pasado por parte de varios gobernadores y legisladores, dado que los comicios se llevarían adelante en pleno invierno, y en medio de la campaña de vacunación contra el coronavirus.

A través de un decreto, firmado el viernes, el mandatario detalló las iniciativas que deberán incluirse en el debate de los legisladores el punto más destacado es el que se refiere a la “Emergencia Sanitaria y Calendario Electoral 2021”.

De esta manera, el jefe de Estado accedió al planteo que le habían realizado diez gobernadores en una reunión el miércoles. Los argumentos apuntaron a que la pandemia y la fuerte crisis económica en la que derivó los obliga a tener “otras prioridades de gastos”, según expresaron los mandatarios provinciales.

La posibilidad de que, como medida extraordinaria, se suspendieran las PASO fue puesta sobre la mesa de discusión política por primera desde octubre del año pasado. Incluso a través de un proyecto de ley del diputado nacional del Frente de Todos Pablo Yedlin quedó plasmado en diciembre.

Casi dos meses después, el Presidente accedió al pedido de los mandatarios provinciales y amplió el temario de las sesiones extraordinarias que el Congreso lleva adelante hasta el 28 de febrero.

Por otra parte, en la ampliación del temario Fernández incluyó el tratamiento de los pliegos de las autoridades del Banco Central; la reactivación de la obra pública para vivienda; la implementación del Código Procesal Penal Federal; un proyecto de Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero, bautizado “Diana Sacayán-Lohana Berkins”; una iniciativa para que se apruebe un acuerdo con la Secretaría del Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación; y otro para prorrogar lo establecido en la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva sobre las alícuotas del Impuesto a las Ganancias.

El pedido de los gobernadores

Alberto Fernández mantuvo el miércoles una reunión con representantes de diez provincias del Gran Norte Argentino, que le ratificaron su voluntad de suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) con el argumento de que los comicios se llevarían adelante en pleno invierno y durante la campaña de vacunación contra el coronavirus.

Asistieron los mandatarios de Catamarca, Raúl Jalil; del Chaco, Jorge Capitanich; de Corrientes, Gustavo Valdés; de Formosa, Gildo Insfrán; de Jujuy, Gerardo Morales; de La Rioja, Ricardo Quintela; de Salta, Gustavo Saenz; y de Tucumán, Juan Manzur; y los vicegobernadores de Misiones, Carlos Arce, de Santiago del Estero, José Emilio Neder; y de La Rioja, Florencia López.

La postura de los representantes de las provincias se basa en que entienden que llevar adelante estas elecciones generaría una mayor circulación de personas y podría poner en riesgo los índices sanitarios y epidemiológicos, que de por sí ya se encuentran en rojo. El jefe de Estado, tal como consignó Clarín, les pidió que lleven la solicitud al Congreso de la Nación. Sin embargo, el proyecto del tucumano Pablo Yedlin no había sido incluido en las sesiones extraordinarias.

Fuente: TN

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Política

El Partido Justicialista respaldó a Gildo Insfrán en medio de la polémica por los centros de aislamiento en Formosa

El partido emitió un comunicado en el que defiende las políticas sanitarias de la provincia.

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En las últimas semanas, se acumularon las denuncias por maltrato y hacinamiento en los centros de aislamiento que dispone la provincia de Formosa para casos positivos y sospechosos de COVID-19.

En ese contexto, el Partido Justicialista (PJ), emitió un comunicado en el que respalda a Gildo Insfrán y destaca “los indicadores sanitarios” logrados por el mandatario. Pese a la notoriedad que adquirió el tema, el Gobierno nacional no se expresó al respecto.

Las políticas sanitarias de la provincia volvieron al foco de los cuestionamientos por el tipo de medidas que llevan adelante. Pese a las denuncias y las duras críticas hacia Insfrán, el PJ defendió al mandatario y resaltó que “se destaca especialmente por los indicadores sanitarios logrados en defensa de su población” en la pandemia.

A través de un comunicado titulado “La vida humana: valor fundamental y límite a la mentira”, el partido presidido por José Luis Gioja, habló de una “feroz campaña política y mediática” contra el Gobierno de Formosa.

“Los insólitos pedidos de intervención federal y las permanentes operaciones motorizadas por sectores de la oposición al Gobierno nacional dejan en evidencia la intencionalidad política de la permanente campaña de desprestigio contra Formosa”, señala el documento.

“Se dicen democráticos y republicanos, pero buscan, con estas artimañas, lograr los espacios que el voto popular de los formoseños les niega contundentemente”, sostienen al apuntar directamente hacia la oposición.

En ese sentido, el PJ defendió a Insfrán. “Los agravios contra no son casualidad: no solo es un gobernador que puede mostrar una gran gestión en su provincia, sino también es el Presidente del Congreso Nacional del PJ y un dirigente de amplia y destacada trayectoria como militante y referente de nuestro movimiento político”, expresa el texto.

El respaldo del PJ se da a conocer en un momento en el que todavía no hubo manifestaciones sobre el tema por parte del Gobierno nacional. “El objetivo de la oposición, finalmente, es atacar al peronismo y al gobierno peronista que les ganó en las urnas”, remarca. Además, los acusa de “militar en contra de la vacuna” y “fomentar la grieta en todos los ámbitos posibles”.

“Esta forma de hacer política no solo daña a la democracia y a las instituciones que tanto dicen defender, sino que, además, en tiempos de pandemia, esta actitud mezquina y egoísta puede costar la vida de muchos compatriotas”, concluye el comunicado. El documento también lleva las firmas de los cinco vicepresidentes del partido, Daniel Scioli, Lucía Corpacci, Leonardo Nardini, Rosana Bertone y Antonio Caló.

Actualmente funcionan 100 centros de aislamiento -entre escuelas, hoteles y polideportivos- donde cumplen la cuarentena quienes ingresan desde afuera de los límites del territorio. También hay 13 centros de alojamiento que reciben a los casos positivos y los contactos estrechos.

Según la información oficial hasta este viernes, 3113 personas se encuentran hoy en los centros de aislamiento y solo hay 589 casos activos en la provincia.

Fuente: TN

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